Delegados de la Palabra

DELEGADOS DE LA PALABRA

 

 

Objetivos Generales:

  • La formación de los delegados de la Palabra, tiene como objetivo fundamental el descubrir cada vez más claro la vocación, permanente, integral y sistemática orientada a la maduración en la fe y la disponibilidad siempre mayor para vivirla en el cumplimiento de la propia misión de Cristo, teniendo un Espiritu lleno de fervor, preparación y liderazgo para custodiar la fe de su comunidad o barrio.

 

  • En las celebraciones litúrgicas, al desempeñar su oficio, harán todo y sólo aquello que le corresponde por la naturaleza de la acción y las normas litúrgicas. Ejercerlo con sincera piedad y con el orden que a tan gran ministerio conviene y que con razón les exige el pueblo de Dios. Con ese fin, es preciso estar profundamente penetrado del espíritu de la Liturgia, he instruido para cumplir su función de delegado.

 

Objetivos Específicos

  • Dirigir la celebración litúrgica de la palabra, con miras a promover el desarrollo integral de sus comunidades». No como meros celebradores sino con auténtica Evangelización.

 

  • Velar por la comunidad, de tal forma que su actividad como portadores de la Palabra, sirva para la salvación de los hombres, celebrando la vida en los sacramentos y animar el compromiso de fe de los cristianos.

 

  • Proclamar la Palabra de Dios es un arte a través del cual podemos llevar mensajes a los demás. Pero para que ese mensaje que queremos transmitir llegue, a los que nos oyen debe ser en una forma clara y precisa, usando los términos correctos.

 

Misión

«Yo he puesto mis palabras en tu boca, y te he escondido a la sombra de mí mano mi pueblo eres Tú.»  (Is 51,16a)

 

Jesús en su último mandato se dirigió no solamente a los Sacerdotes y diáconos, sino también a los laicos, que tienen también el legítimo derecho de proclamar la Palabra de Dios. La vocación cristiana es, por su misma naturaleza, vocación al apostolado. La misión pastoral que Cristo confió a los apóstoles y a sus sucesores (los obispos) consiste en congregar y apacentar el rebaño de Dios, bajo la autoridad del Romano Pontífice, ejerciendo su oficio de enseñar, santificar y regir, en cada iglesia particular que les es encomendada (Sacerdotes), como pastores propios, ordinarios e inmediatos. En el ejercicio de laicos comprometidos, recibiendo en el bautismo, la participación en el ministerio sacerdotal, profético y real de Jesucristo, cumplir en la Iglesia y en el mundo la parte que le atañe a cada delegado en la misión de llevar la Palabra de Dios a cada miembro cristiano de la comunidad.

Visión

Los delegados de la Palabra, mediante el testimonio de su vida cristiana, deben llevar a todos los sectores de la sociedad la luz del mensaje de Cristo, atrayendo a la comunidad eclesial a aquéllos cuya fe se ha debilitado o se encuentran alejados de ella. Los fieles laicos necesitan, por tanto, intensificar su relación con Dios y adquirir una sólida formación, especialmente en cuanto se refiere a la doctrina social de la Iglesia. De esta manera, como fermento en medio de la indiferencia y rechazo de la sociedad en que vivimos, exhortándolos a la “comunión, participación y misión”. Así podrán cumplir su misión de transformar la sociedad según el querer de Dios.

 

Agentes:

Los Delegados de la Palabra son hombres y mujeres que formando su propia familia y trabajando como sus vecinos, han asumido la responsabilidad de acercar el Evangelio a las personas, a las familias, a los barrios, y comunidades, muchos de ellos son padres de otros delegados, de catequistas, religiosos, religiosas y sacerdotes. Gracias a esta noble labor nuestra Iglesia sigue teniendo los operarios requeridos para colaborar al servicio en la viña del Señor.

 

Destinatarios

Los laicos cristianos y no cristianos que habitan en los diferentes sectores rurales y casco urbano de nuestra comunidad parroquial. Los laicos también están invitados a participar en la celebración (proclamando las lecturas, animando la oración y cantos).

Identidad

Los Delegados tienen la función principal de reunir a la comunidad cristiana, cada domingo y dias festivos para celebrar el Día del Señor y acoger la Buena Nueva. Están atentos a las condiciones en que viven las familias entorno a la doctrina cristiana y animan el compromiso de los fieles de su comunidad o barrio, para formar verdaderas comunidades cristianas. Apoyan la formación en la fe, la catequesis, preparan para la celebración del bautismo y de los demás sacramentos. Para su propia formación los Delegados de la Palabra se reúnen cada mes en la parroquia. (Consejos Parroquiales) muchas veces después de caminar durante varias horas. Sin los Delegados de la Palabra, la Iglesia no podría cumplir con su misión de proclamar el Evangelio a todos los pueblos. Para anunciar la Buena Nueva, los misioneros se ponen en camino. Ya que gracias a ellos todavía Dios sigue haciendo su obra en medio de nosotros. El anuncio de su palabra cada domingo y custodiar la fe de la comunidad son dos cosas que nos permiten afirmar que Dios ha estado siempre con nosotros. La respuesta a su vocación y su perseverancia son tan importantes en nuestra parroquia.